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Cuatro formas de armar tu cuerpo

I
Tus brazos mi almohada,
tu pecho mi colchón,
tu boca mi oxígeno,
tu corazón mi vida,
tus manos mi ropa,
tus ojos mi espejo,
tus orejas mi alimento,
tu nariz mi deseo,
tu cuello mi refugio,
tus piernas mis sábanas,
tus pies mi bolsa de agua,
tu espalda mi manta,
tu pelo mis guantes.

II
Tus brazos mi prisión,
tu pecho mi castigo,
tu boca mi veneno,
tu corazón mi tortura,
tus manos mis cadenas,
tus ojos mi fuego,
tus orejas mi maldición,
tu nariz mi delirio,
tu cuello mi condena,
tus piernas mi división,
tus pies mi premisa,
tu espalda mi pared,
tu pelo mi cortina.

III
Tus brazos mis alas,
tu pecho mi paracaídas,
tu boca mi gasolina,
tu corazón mi motor,
tus manos mis garras,
tus ojos mi luz,
tus orejas mi escape,
tu cuello mi compás,
tus piernas mi aterrizaje,
tus pies mi estabilidad
tu espalda mi cordura,
tu pelo mi visera.

IV
Tus brazos mis remos,
tu pecho mi barca,
tu boca mi mar,
tu corazón mi presa,
tus manos mi red,
tus ojos mis gafas,
tus orejas mi voz,
tu cuello mi brújula,
tus piernas mi puerto,
tus pies mi ancla,
tu espalda mi fortuna,
tu pelo mi vela.

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Corazón oscuro

Una parte de mi corazón  se acaba de apagar, quizás siempre lo estuvo y me acabo de percatar. Es extraña la sensación, estoy en observación, por una parte, quiero llorar, por otra, quiero celebrar. Una parte de mi corazón  se acaba de apagar, y no sé cómo reaccionar, quizás no tenga que hacer nada  y descansar, simplemente sentir el dolor o quizás la abrace para volverla a iluminar. La miro con desconcierto, con estupor, casi desprecio siento en mi interior. ¿Por qué se apaga? Si yo sentía amor.

No estás sola

No estás sola, a mí, a veces, también me pasa, esa sensación de flotar en el aire y no tener alas, de creer que la vida se me escapa mientras despliego mi mapa buscando el camino de mi alma. No estás sola,  a mí, a veces, también me pasa, que se me corta el aliento, que el corazón se me para, que la vida pasa, mientras yo miro como si fuese de otro planeta. No estás sola, a mí, a veces, también me pasa, me pasa que no quiero, no puedo, no entiendo, ¡que ya basta! y debajo de esa nube que distraída empapa yo encuentro alivio, esperanza... No estás sola,  a mí, a veces, también me pasa, me pasa que no encuentro motivo, sentido ni razón para seguir en casa, me cansan las presencias, las ausencias, las verdades, las mentiras, me agobian las preguntas, las respuestas, el ruido, el silencio, la humedad y el tiempo... no tengo ganas de seguir tejiendo... No estás sola, a mí, a veces, también me pasa, que me comen los miedos, que me imponen los juegos, que me angustian los...

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