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No me dejes

A veces me pregunto si volveré a verte.
No quiero despertar de ese sueño que te llama inocente.
Déjame dormir en tus brazos otra noche.
Ya sé que no estás y que las lágrimas caen únicamente
para asegurarse que vas a secarlas con tu dedo pulgar.

“No llores” me dices, y solo puedo hacerlo más
porque sé que no es cierto,
que no cuidarás de mi, ni me regalarás tu sonrisa.

Sola tendré que continuar
y mi alma se quiebra otro poco.

A veces estoy segura de que te encontraré,
que aparecerás en mi camino,
que te abrazaré fuerte y tu también lo harás,
te quedarás conmigo.
Me amarás tanto y cuanto he ansiado que estuvieses aquí.

“No me esperes” me dices y sólo puedo intentarlo
veinticuatro segundos porque me desaliento con la idea
de no volver a sentirte a mi lado.

Sola tendré que continuar
y mi alma se resquebraja un poco más.

A veces estoy segura de que no te extraño,
de que no pienso en ti,
pero es que inconscientemente cuento con tu presencia.
El sueño no despabila porque invoca tu aroma,
tu calor, tu compañía,
conjura tu voz en el susurro de la brisa del mar
y tus ojos azules se mezclan con esa luz
que llega a través de la ventana e intenta que abra los ojos.

¡No quiero, no te vayas!
¡No me dejes, no me dejes!
Se rompe la lágrima en el suelo,
se destroza sin que nadie la detenga.
Se hace charco en el suelo,
se confunde en la transparencia y camino sobre ella.
Mis pies descalzos saben entonces que no hay esperanza.
Te has ido.

Escuchando “Talking to the moon” de Pet Lovers (no la he encontrado aun en Youtube)

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